Banca ética

Entradilla: 
  • La banca ética es una fórmula relativamente nueva que tiene el consumidor de productos bancarios de decidir qué quiere que se haga con sus ahorros. Esta banca invierte en proyectos solidarios, ecológicos o de ayuda al desarrollo, y no en actos perjudiciales para la sociedad.
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La banca ética, social o responsable (tiene múltiples denominaciones) se compromete a no revertir sus beneficios en actividades que fomenten, por ejemplo, la violencia o la contaminación. Además, este tipo de banca está también ofreciendo ventajas a los clientes que tienen dificultades en el contexto actual de crisis para acceder a algunos servicios bancarios.

Uno de sus productos estrella es el microcrédito, esto es, un crédito sin garantías de devolución, de un importe relativamente pequeño, destinado a personas o sociedades con dificultades de acceso a la financiación bancaria tradicional. Además, la banca ética ofrece unidades de apoyo social y técnico para el solicitante del préstamo, al que asesora en sus finanzas.

Los productos de la banca ética no buscan sólo conseguir un beneficio económico, sino también generar un flujo que repercuta positivamente en la sociedad, buscando la rentabilidad social de las inversiones y la responsabilidad social del ahorrador.

Se trata de un tipo de servicio bancario y social que aún no está suficientemente desarrollado. En España, no obstante, ya se pueden distinguir tres tipos de productos, aparte del microcrédito, que se pueden enmarcar dentro del concepto de banca ética o responsable:

1. Productos financieros alternativos. Son iniciativas fuera de los circuitos financieros comerciales tradicionales, en las que un grupo de individuos se ponen de acuerdo para dar un fin social a sus ahorros o para poner en marcha proyectos a los que los ofrecen. Son, por ejemplo, los bonos solidarios, los préstamos para incentivar el comercio justo, o los clubes de inversión.

2. Productos bancarios con contenido social, que son productos habituales a los que se les incorpora un valor añadido de carácter social. Por ejemplo, las libretas de ahorro solidario o las tarjetas solidarias, que destinan parte de sus beneficios a financiar proyectos sociales.

3. Los sistemas de intercambio o trueque, en los que se elimina el uso del dinero en las transacciones.

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Comentarios

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Haveloc Vetinari

Otra opción la podemos encontrar en proyectos como Kiva (http://aldea-irreductible.blogspot.com/2011/01/me-apunto-kiva-un-proyect...), un lugar en el que nos convertimos en pequeños (o grandes) mecenas para ayudar a personas a llevar a cabo su sueño.

Por cierto, que para aquellos que no deseen que su financiación llegue a ningún proyecto que esté vinculado con alguna religión, existe esta dirección: http://rinzewind.org/blog_files/kiva_secular/ donde seguro que encuentran a alguien a quien ayudar.

El micromecenazgo son 22 euros. No vamos a arruinarnos por eso...

Consumo Responde

Muchas gracias por compartirlo con tod@s!

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