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Cómo rellenar una solicitud de arbitraje

Aunque parezca increíble, muchas personas en sus solicitudes no dejan claro qué es lo que piden. La consecuencia de no concretar la pretensión es la inadmisión de la solicitud de arbitraje.

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Para que una solicitud de arbitraje sea aceptada es necesario explicitar qué se quiere conseguir con el arbitraje (la devolución de X euros, la rescisión de un contrato, el arreglo de un bien…). Sé concreto. No valen abstracciones como pedir una disculpa, que sancionen a la empresa, que no le vuelva a pasar a nadie…

Un arbitraje es muy parecido a un juicio: existen dos partes (consumidor y empresa) con opiniones contradictorias sobre un asunto y un tercero que examina la cuestión y decide quién lleva la razón. Ese tercero, el órgano arbitral, es imparcial, por lo que decidirá el asunto en función de las pruebas de las que disponga.

De nada sirve explicar en la solicitud de arbitraje que un contrato ha sido incumplido o que se han causado perjuicios si no se aportan las correspondientes facturas, contratos, folletos publicitarios, material de estudio, prendas, fotografías, informes periciales y, en definitiva, cuantos documentos y efectos apoyen las pretensiones de la parte que los quiere hacer valer. Ante la duda sobre si aportar o no un documento no te lo pienses: apórtalo.

Nunca te quedes sin preguntar las dudas que tenga acerca de un procedimiento de arbitraje. Estaremos encantados de ayudarle en el teléfono 900 21 50 80 o en el correo electrónico consumoresponde@juntadeandalucia.es. También puedes obtener información en las asociaciones de consumidores y usuarios de Andalucía donde expertos en la materia sabrán cómo resolver sus cuestiones.

Es frecuente que las empresas que consideran que un cliente les debe una determinada cantidad recurran a otras para conseguir cobrarse esas deudas. Son las empresas de cobros de morosos o recobros, que utilizan prácticas diversas para presionar al consumidor y lograr que pague (llamadas telefónicas, SMS, cartas amenazando con futuros juicios…).

Debe recordarse al respecto que, una vez iniciado un arbitraje de consumo, las partes en conflicto han aceptado voluntariamente someter sus controversias a este mecanismo de resolución y no a otro. Por ello, hasta que no concluya el procedimiento arbitral, es improcedente reclamar lo mismo por otras vías, ya sean judiciales o extrajudiciales.

Aunque no es obligatorio sí es muy recomendable porque el órgano arbitral decidirá el asunto después de examinar la documentación aportada y las manifestaciones efectuadas en la audiencia. Si no puedes acudir personalmente al acto de audiencia no te preocupes. Puedes nombrar a un representante para que actúe en tu nombre. Bastará en este caso un escrito en los que conste los datos personales, DNI y firma de representante y representado.

Muchas personas creen erróneamente que la Junta Arbitral de Consumo existe para dar la razón a los consumidores y usuarios pero eso no es así. El órgano arbitral analiza la cuestión con imparcialidad y unas veces decide estimar las pretensiones del consumidor y otras las del empresario. Recuerda siempre que es un sistema imparcial.

Un laudo arbitral es un título ejecutivo y su cumplimiento es obligatorio para ambas partes. Esto significa que si te dieron la razón la empresa ha de cumplir lo que el órgano arbitral haya decidido y si así no lo hiciera, podrás reclamar su cumplimiento ante los Tribunales mediante un sencillo procedimiento.

De la misma manera, si se no se estimó tu pretensión, deberás cumplir el laudo o si no la empresa podrá de la misma manera ejecutarlo ante los Tribunales de justicia. Recuerda que no cabe recurso ante un laudo arbitral salvo por los motivos tasados de la Ley de Arbitraje.

 

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