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El etiquetado de los productos de alimentación

Los productos alimenticios tienen que ir acompañados de información alimentaria en su etiquetado, debiendo cumplir una serie de principios generales, con el fin de que no nos lleve a error a la hora de comprar y de que podamos saber qué es realmente lo que estamos adquiriendo.
 

A efectos alimentarios, se entiende por etiqueta, los letreros. marcas comerciales o de fábrica, signos, dibujos u otras descripciones, escritos, impresos, estarcidos, marcados, grabados o estampados en un embalaje o envase alimentario, o que acompañe al mismo.

Asimismo, a efectos alimentarios, queda englobado dentro del concepto de etiquetado, las menciones, indicaciones, marcas de fábrica o comerciales, dibujos o signos relacionados con un alimento y que figuren en cualquier envase, documento, rótulo, etiqueta, faja o collarín, que acompañen o se refieran a dicho alimento.

Los principios generales que debe cumplir el etiquetado de los alimentos son:

1) La información alimentaria debe impedir que nos confundamos, en particular:

- sobre las características del alimento y, en particular, sobre su naturaleza, identidad, cualidades, composición, cantidad, duración, origen o procedencia y modo de fabricación o de obtención.

- al atribuir al alimento efectos o propiedades que no posee.

- al insinuar que el alimento posee características especiales, cuando, en realidad, todos los alimentos similares posean estas mismas características, en particular poniendo especialmente de relieve la presencia o ausencia de determinados ingredientes o nutrientes.

- al sugerir, mediante la apariencia, la descripción o representaciones pictóricas, la presencia de un determinado alimento ingrediente, cuando en realidad un componente presente de forma natural o un ingrediente utilizado normalmente en dicho alimento se ha sustituido por un componente o un ingrediente distinto

2) La información alimentaria será precisa, clara y fácil de comprender

3) No atribuir a ningún alimento las propiedades de prevenir, tratar o curar ninguna enfermedad humana, ni hará referencia a tales propiedades, sin perjuicio de las disposiciones aplicables a las aguas minerales  y productos alimenticios destinados a una alimentación especial.

 

Lo referido con anterioridad, también sea aplicará a:

  • La publicidad.
  • La presentación de los alimentos y, en especial, a la forma o el aspecto que se les dé a éstos o a su envase, al material usado para éste, a la forma en que estén dispuestos, así como al entorno en el que estén expuestos.

 

La información alimentaria obligatoria deberá estar en una lengua fácilmente comprensible por la persona consumidora del país donde se comercialice el alimento, pudiéndose facilitar las distintas menciones en una o más lenguas oficiales de la Unión Europea.

 

 

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