Inicio » Artículos

Lo que debes saber sobre el aceite de palma

A continuación se ofrece información sobre el aceite de palma: de dónde procede, cuál es su composición, así como unos consejos de cara a un consumo saludable.

Generalidades sobre el aceite de palma.

El aceite de palma es un aceite de origen vegetal procedente del fruto de la palma africana (Elaeis guineensis). Se trata de una planta originaria de África, aunque se cultiva abundantemente en Asia y América. El aceite de palma obtenido de esta planta está formado, sobre todo por ácidos grasos saturados, siendo la composición promedio la siguiente: 40-48% de ácidos grasos saturados (principalmente ácido palmítico), 37-46% de ácidos grasos monoinsaturados (principalmente ácido oleico) y en torno a un 10% de ácidos grasos poliinsaturados.

¿Dónde suele aparecer el aceite de palma como ingrediente o componente?

Por regla general, el aceite de palma suele aparecer en dos tipos de productos. Por un lado, aparece en productos alimentarios como ingrediente, y, por otro lado, puede también aparecer como componente de determinados productos industriales.

  • Usos alimentarios. Se puede añadir a gran variedad de productos: helados, margarinas, natillas, platos preparados o procesados (pizzas, sopas, pasta), bollería industrial, galletas, snacks. El aceite de palma goza de una serie de características que hace que se utilice en determinados productos. Por ejemplo: se enrancia menos por lo que se utiliza en muchos platos preparados, facilita el untado de determinados productos como la margarina o ciertas cremas, presenta condición sólida a temperatura ambiente.
  • Usos industriales. Se puede utilizar como componente de productos de limpieza (jabones y detergentes), en la industria cosmética por la untuosidad que presenta, y como alternativa a la cera o la parafina.

¿Supone algún riesgo para la salud el consumo de aceite de palma?

El aceite de palma presenta en su composición, casi el 50% de ácidos grasos saturados (ácido palmítico). No se recomienda un consumo habitual de este tipo de grasas en la dieta, ya que un consumo excesivo puede favorecer el aumento de los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL), el denominado comúnmente como colesterol malo. El consumo habitual de este tipo de productos, que contienen grasas saturadas en su composición, hace aumentar los riesgos de padecer problemas cardiovasculares.

No obstante, no existen a día de hoy, motivos de seguridad alimentaria que justifiquen una prohibición.

Dada la alta presencia en el aceite de palma de ácidos grasos saturados, el consumo habitual de productos que lo contengan puede favorecer el aumento de los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL), el denominado comúnmente como colesterol malo. El consumo habitual de este tipo de productos, que contienen grasas saturadas en su composición, hace aumentar los riesgos de padecer problemas cardiovasculares.

Otros aspectos negativos que se asocian a la producción del aceite de palma.

Dada la rentabilidad del cultivo de la palma africana, se produce una afección del medio ambiente de las zonas donde se procede al cultivo, fundamentalmente provocando una intensa deforestación, con la consiguiente pérdida de hábitats de especies, episodios de extinción y pérdida de biodiversidad, lo cual favorece en última medida la amplificación de problemas globales como el cambio climático.

La propagación creciente de estos y otros tipos similares de cultivos provocan, además, la pérdida de territorios pertenecientes a las comunidades indígenas, explotación laboral con condiciones ínfimas de trabajo y apropiación de las tierras por parte de las grandes corporaciones internacionales.

Recomendaciones ofrecidas a las personas consumidoras con relación al consumo de productos que lleven aceite de palma.

- Antes de nada, hay que decir que no todo el problema generado con la alimentación tiene que ver con el consumo de productos que lleven aceite de palma en su composición. Es por ello que, si se persigue tener una buena salud, hay que tratar de no llevar una vida sedentaria, hay que hacer ejercicio constante y moderado y tener una alimentación equilibrada y saludable.

Es recomendable llevar una dieta variada y equilibrada que esté formada por los diferentes tipos de alimentos y de distintas procedencias con objeto de que sea rica nutricionalmente.

Destacar la importancia de la calidad de la grasa que se consume a través de los alimentos, siendo recomendable una reducción de la ingesta de grasas saturadas, limitando su consumo a menos del 10% de las calorías totales de la dieta diaria. Asimismo, hay que favorecer el consumo de grasas insaturadas como el aceite de oliva.

- En la medida de lo posible, se recomienda la limitación del consumo de alimentos preparados y procesados, así como la bollería industrial, snacks, galletas, que contienen en su composición grasas saturadas.

- Apostar por el denominado consumo de proximidad, la antítesis de las grandes superficies comerciales. De este modo, al mismo tiempo que se favorece a la economía local y de barrio (carnicerías, pescaderías, fruterías,…), se produce el consumo de productos más frescos y naturales. Siempre será más común encontrar un producto que contenga, por ejemplo, aceite de palma en una gran superficie que en un comercio local o de barrio.

- Habría que tomar conciencia sobre lo que realmente se come, cocinando más habitualmente nuestros propios alimentos y tomar menos comida procesada o preparada.

- Evitar las compras y las comidas compulsivas.

- Adquirir, preferentemente, productos de temporada.

- Si se acude a una gran superficie comercial, tender a comprar productos frescos.

- Al adquirir un producto, siempre es aconsejable mirar detenidamente su etiqueta alimentaria ya que es la principal fuente de información sobre los alimentos, lo cual nos permite conocer, entre otros aspectos, la denominación del alimento, de dónde viene, qué ingredientes lo componen, qué nutrientes nos aporta o cómo debe conservarse.

 

Si a la hora de comprar productos alimentarios detectara alguna posible irregularidad en el etiquetado, o algún elemento que pueda afectar a la seguridad, no dude en contactar con las autoridades de Consumo de Andalucía para que puedan estudiarlo.

 

Puede hacerlo a través de Consumo Responde, un servicio gratuito de información y asesoramiento a las personas consumidoras y usuarias, impulsado por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. Se trata de un servicio multicanal al que se puede acceder de forma continuada y gratuita a través del número de teléfono 900 21 50 80, de la página Web www.consumoresponde.es, de las redes sociales, o del correo electrónico consumoresponde@juntadeandalucia.es.

 

Valora el artículo: