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Obligación de los comerciantes de productos de conservar la documentación que avale su procedencia

Los comerciantes de productos puestos a disposición de las personas consumidoras deben conservar la documentación que acredite el origen de los mismos durante 3 años desde el fin de existencias de los mismos.

      En virtud del Real Decreto 1801/2003, de 26 de diciembre, sobre seguridad general de los productos, los que distribuyan productos puestos en el mercado, y que sean destinados a las personas consumidoras, deberán, entre otras obligaciones, mantener, durante un plazo de 3 años después de haber agotado las existencias de los productos, y proporcionar, la documentación necesaria para averiguar el origen de los productos (en particular, la identidad de los productores), y, en caso de no ser minoristas, su destino.

      Además, las personas distribuidoras (cualquier profesional de la cadena de comercialización cuya actividad no afecte a las características de seguridad de los productos, minoristas o no) también tendrán una serie de obligaciones con respecto a los productos que distribuyen:

1) Deberán distribuir sólo productos que sean seguros. De acuerdo con el Real Decreto 1801/2003, se define producto seguro cualquier producto que, en condiciones de utilización normales o razonablemente previsibles, incluidas las condiciones de duración, y, si procede, de puesta en servicio, instalación y de mantenimiento, no presente riesgo alguno o únicamente riesgos mínimos compatibles con el uso del producto y considerados admisibles dentro del respeto de un nivel elevado de protección de la salud y de la seguridad de las personas, habida cuenta de:

  • Las características del producto (composición, envase,…).

  • El efecto sobre otros productos.

  • La información que acompaña al producto (etiquetado; avisos e instrucciones de usos y eliminación; instrucciones de montaje, instalación, mantenimiento).

  • Presentación y publicidad del producto.

  • Categorías de las personas consumidoras en riesgo en la utilización del producto (niños, niñas, personas mayores).

2) Actuarán con negligencia para cumplir los requisitos de seguridad aplicables (durante el almacenamiento, transporte y exposición de los productos).

3) Informar a los órganos administrativos oportunos y a los productores sobre los riesgos de que puedan conocer.

      En cuanto a los productores (fabricante del producto, cuando esté establecido en la Unión Europea; representante del fabricante, cuando no esté establecido en la Unión Europea, o importador del producto; y demás profesionales de la cadena de comercialización, cuando sus actividades puedan afectar a las características de seguridad del producto), tendrán las siguientes obligaciones:

1) Poner en el mercado sólo productos seguros.

2) Informar a las personas consumidoras y usuarias de los riesgos que no sean inmediatamente perceptibles sin avisos adecuados y que provengan de una utilización normal o previsible de los productos.

3) Mantenerse informados/as de los riesgos que dichos productos puedan presentar e informar convenientemente a los/las distribuidores.

4) Adoptarán (sin necesidad de requerimiento de la Administración, cuando descubran o tengan indicios de que han puesto en el mercado productos que presenten riesgos incompatibles con la seguridad) las medidas adecuadas para evitar los riesgos (incluyendo informar a las personas consumidoras y usuarias mediante la publicación de avisos especiales, retirar los productos del mercado o recuperarlos de las personas consumidoras).

5) Indicar, en el producto o en su envase, los datos de identificación de su empresa y de la referencia del producto o, si procede, el lote de fabricación (salvo casos de omisión justificada). Los datos relativos al lote de fabricación deberán conservarse por el/la productor/a, para cualquier producto, durante 3 años. En los productos con fecha de caducidad o consumo preferente, este plazo podrá reducirse al de 1 año a partir del final de esa fecha.

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