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Ventajas del Sistema de Arbitraje de Consumo y Órganos Arbitrales

Si un consumidor tiene un problema con una empresa a la que ha comprado un producto hay una forma de resolverlo sin recurrir a la vía judicial: el Sistema de Arbitraje, que es un procedimiento basado en la voluntad de las partes y que constituye un medio eficaz, rápido y económico para entenderse.

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Las empresas que estén adheridas al Sistema Arbitral de Consumo deben llevar un distintivo característico público y oficial, de colores blanco y naranja, que es otorgado por la correspondiente Junta Arbitral.

Respecto a las ventajas de este sistema, destacan el corto espacio de tiempo de tramitación (máximo 90 días naturales contados desde que se acuerde el inicio del procedimiento por haber recibido el órgano arbitral la documentación completa necesaria para su tramitación); la resolución sin acudir a la vía judicial; la gratuidad para ambas partes, salvo los gastos de peritaje en los casos en que sea necesario; y la eficacia que tienen las resoluciones, similar a la de una sentencia judicial, ya que son de obligado cumplimiento.

 

Asimismo, recordamos que están excluidos del sistema los conflictos relacionados con intoxicaciones, lesiones, muertes o haya indicios racionales de delito. En cuanto a los órganos encargados de decidir la resolución de los conflictos, con independencia, imparcialidad y confidencialidad, se dividen en unipersonales, cuando las partes lo acuerden, la cuantía del conflicto sea menor de 300 euros o el tema no sea complejo; y colegiado, compuesto por tres árbitros acreditados.

De ellos, uno será propuesto por la Administración y actuará de presidente, y los otros por las asociaciones de consumidores y de las organizaciones empresariales. Las decisiones se adoptarán por mayoría y si no hay acuerdo decidirá el presidente.

 

Procedimiento a seguir

Después de celebrar la audiencia el órgano arbitral resolverá el conflicto teniendo en cuenta las pruebas aportadas

Cuando se produce una solicitud de arbitraje el presidente de la Junta Arbitral decide si se admite a trámite y después, si la empresa no está adherida al sistema, se le informa para que decida si acepta o no el arbitraje.

Tras la aceptación se designa al árbitro o árbitros, y se notifica a las partes la designación y el inicio del proceso; y después de celebrar la audiencia el órgano arbitral resolverá el conflicto teniendo en cuenta las pruebas aportadas.

La resolución será un laudo, que constará por escrito y estará firmado por los árbitros y notificado a las partes, y ante él no se podrá presentar otra solicitud de arbitraje o utilizar la vía judicial.

Dicho laudo deberá ser cumplido por las partes y si alguna no lo hace la otra podrá instarle a cumplirlo, para lo cual facilitará toda la documentación necesaria con el fin de que se pueda pedir la ejecución ante los juzgados de primera instancia del lugar donde se haya emitido el laudo.

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