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¿Cómo gestionar adecuadamente los residuos domésticos?

De cara a una correcta gestión de los residuos domésticos, es importante que la ciudadanía sepa reflexionar y elegir a la hora de adquirir los productos, y que realice una correcta separación de los residuos cuando llegue el momento de deshacerse de ellos.

AVISO IMPORTANTE SOBRE LAS MEDIDAS IMPULSADAS ANTE LA EXPANSIÓN DEL CORONAVIRUS COVID-19

Ante la expansión del coronavirus COVID-19, y teniendo en consideración lo indicado en la Orden SND/271/2020, de 19 de marzo, por la que se establecen instrucciones sobre gestión de residuos en la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19 (modificada por la Orden SND/440/2020, de 23 de mayo y la Orden SND/445/2020, de 26 de mayo), la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible ha elaborado un documento a modo de infografía sobre Directrices para el manejo de residuos en el hogar, acciones frente al covid-19. En dichas directrices se diferencia la forma de proceder con los residuos, por un lado, en los supuestos de hogares con casos positivos o en cuarentena y, por otro lado, en los supuestos de hogares sin casos positivos o en cuarentena.

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De acuerdo con la web del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, los residuos domésticos se dividen en diferentes fracciones cuyo correcto tratamiento o gestión es de suma importancia. Para que dicho tratamiento sea adecuado, es igualmente importante que las personas separen adecuadamente en origen dichos residuos en las llamadas fracciones.

Las diferentes fracciones de los residuos domésticos son: la materia orgánica o biorresiduos, los envases ligeros; el papel – cartón, el vidrio, los aparatos eléctricos y electrónicos, las pilas y baterías, el textil, los medicamentos, los aceites domésticos, la denominada fracción resto (textil sanitario, productos de aseo, productos de limpieza doméstica, colillas y ceniza de cigarrillos, vajilla, etc.), residuos voluminosos (muebles y enseres, madera, chatarra, etc.), neumáticos, vehículos fuera de uso, tierras y escombros, y residuos peligrosos.

Los biorresiduos.

Son los relacionados con los alimentos y sus restos, incluyendo alimentos en mal estado o caducados. Se producen en la cocina de los domicilios, pero también en otros espacios como comercios de alimentación, establecimientos de restauración, comedores de centros escolares, fiestas, eventos, etc.

Normalmente estos restos se separan en las clásicas bolsas de basura de plástico, así como en bolsas compostables, siendo este último método el más deseable desde el punto de vista medioambiental, y se depositan en el contenedor de orgánicos de color gris:

  • En los contenedores de orgánicos de color gris se deben depositar: los restos biodegradables de alimentos, así como otros tipos de residuos: papel o cartón que estén manchados de grasas o aceites, restos de vegetales, tapones de corcho y serrín.
  • En los contenedores de orgánicos de color gris no se deben depositar: colillas, cenizas de cigarrillos o de chimeneas, productos textiles sanitarios como pañales, compresas, hilo dental, toallitas húmedas, así como residuos procedentes de curas como tiritas, vendas, gasas, algodón, etc.

Los envases ligeros.

Fundamentalmente constituidos por botellas y botes de plástico, papel film, latas, briks, cartón para bebidas y otros envases que se generan en domicilios, actividades comerciales, edificios públicos y en eventos o fiestas, y que se depositan en el contenedor amarillo para su correcta gestión..

  • Se deben depositar en el contenedor amarillo: botellas de plástico, latas de conserva, latas de aluminio, tapas y tapones de plástico, tapas de frascos, chapas, bandejas de aluminio, papel film, aerosoles, desodorantes, bolsas de plástico (salvo las de basura), briks de bebidas, bandejas de corcho blanco, tarrinas y tapas de yogur. Para ser depositados en dicho contenedor, es recomendable: que los envases estén vacíos, limpios y plegados; quitar los tapones de las botellas y echarlos separadamente, y que los envases y las bolsas que lo contengan vayan separados, no dejando nada fuera del contenedor.
  • No se deben depositar en el contenedor amarillo: los plásticos que no sean envases como los juguetes, las cintas de vídeo o de audio, las tuberías, cepillos de dientes, biberones, utensilios de cocina, cubos de plástico, fiambreras, cápsulas de aluminio de café, moldes de silicona de cocina, macetas de plástico, etc. Tampoco deberá depositarse en ellos ropa, vidrio o papel-cartón.

El papel y el cartón.

El papel y el cartón han de depositarse en el contenedor azul.

  • Se deben depositar en el contendor azul: envases y cajas de papel y cartón, bolsas de papel, papel de uso habitual, periódicos, revistas y libros. Es recomendable que los envases vayan plegados, evitando los elementos que no sean de papel como grapas, portadas de plástico, no dejando nada fuera del contenedor y no depositando las bolsas de plástico en la que se pudieran transportar el papel y el cartón.
  • No se deben depositar en el contenedor azul: los briks, pañales, compresas, desechos diarios como servilletas, pañuelos o papeles sucios, así como cartón y papel manchados de grasas o aceites.

El vidrio.

El vidrio se utiliza para envases, botellas, frascos, tarros, etc, que irán destinados al contenedor verde.

  • Se deben depositar en el contenedor verde: las botellas de vidrio (de vino, cerveza, etc.), los frascos de vidrio (de perfumes, colonias, etc.), así como los tarros de alimentos (mermeladas, aceitunas, etc.). En este contenedor se deberán depositar los envases vacíos y limpios, sin tapas, corchos ni tapones, sin las bolsas utilizadas para transportarlos y sin dejar nada fuera del contenedor.
  • No se deben depositar en el contenedor verde: los objetos de cristal como la vajilla, bombillas, tubos fluorescentes, espejos, ventanas, cerámicas, porcelanas, ladrillos, piedras, jarrones, tapas o tapones (que van al contenedor amarillo, yendo los de corcho al contenedor de orgánico).

Los aparatos eléctricos y electrónicos.

Se incluyen dentro de este tipo de aparatos: electrodomésticos, equipos de aire acondicionado y climatización, pantallas y televisores, ordenadores, impresoras, lámparas fluorescentes, lámparas led, equipos musicales, radios, videocámaras, equipos de telefonía, equipos gps, calculadoras, paneles fotovoltaicos, relojes, instrumentos musicales, etc.

Se trata de productos que poseen componentes de muy diverso tipo, como metales, plásticos, vidrios, etc. Y que pueden incluir otros tipo de sustancia como cobre, mercurio, estaño, cadmio, arsénico, fósforo, metales preciosos, plomo, cobalto, así como gases que afectan a la capa de ozono como son los clorofluorocarburos (CFC) o hidroclorofluorocarburos (HCFC). Como regla general, se deberán trasladar estos aparatos y productos a los denominados puntos limpios.

Pilas y baterías.

Dentro de este tipo de productos se pueden encontrar, entre otras: las pilas estándar, las pilas de botón, las baterías portátiles, las pilas y baterías de automoción e industriales. Dichos productos deben ser separados de origen y ser entregados en los puntos limpios. En el caso de las pilas pequeñas, suele haber contenedores pequeños para su depósito localizados en los establecimientos comerciales y especializados.

Textil y calzado.

La ropa, los zapatos y los productos textiles del hogar, una vez finalizados su periodo de uso, se convierten en residuos que hay que gestionar. Para ello, se pueden trasladar a los puntos limpios o depositarlos en contenedores autorizados ubicados al efecto en la vía pública. No obstante, si los artículos pudieran ser reutilizados de nuevo es recomendable su entrega a entidades benéficas de forma que otras personas puedan aprovecharlos.

Medicamentos usados.

Dentro del concepto de medicamentos usados se incluyen los sobrantes o caducados y sus envases (vacíos o no) como blísteres, frascos, ampollas, tubos o cajas, así como envases externos y los prospectos. Todos estos productos han de ser gestionados mediante su traslado a los denominados puntos sigre que se encuentran en las farmacias para su reciclado. No se pueden llevar a tales contenedores productos como gasas, prótesis, agujas, radiografías, termómetros, pilas ni productos químicos o reactivos de laboratorio.

Aceites usados.

Por un lado están los aceites usados en automoción que deben ser gestionados, junto a otros componentes contaminados resultantes de la operación de mantenimiento del vehículo, por el establecimiento donde se lleve a cabo tal mantenimiento. Estos pueden también ser admitidos en los puntos limpios con limitaciones de cantidad. Estos aceites no podrán depositarse junto a los aceites usados procedentes de actividades domésticas.

Por otro lado, los aceites usados de cocina o de origen domiciliario, que no deben desecharse nunca a través de fregaderos, inodoros o en otros elementos de la red pública de saneamiento, ya que pueden provocar atascos, altos costes en los procesos de depuración de las aguas residuales y, en definitiva, contaminación de aguas, ríos y lagos. Estos restos de aceite pueden ser trasladados a los puntos limpios o a sistemas de recogidas en contenedores específicos autorizados instalados para tal fin en la vía pública.

La fracción resto.

Tras la realización de la separación selectiva (disposición de los residuos en diferentes contenedores para facilitar su posterior recogida y tratamiento) queda una fracción de residuos de origen doméstico. Normalmente estos residuos vienen a ser depositados en el contenedor gris (contenedor de materia orgánica más fracción resto). No obstante, hay lugares donde ya se han implementado contenedores específicos para esta nada desdeñable fracción resto.

Esta fracción contiene, entre otros, una serie de materiales:

  • Residuos procedentes de la limpieza doméstica como polvo de barrer y bolsas de aspiradoras.
  • Material de vajilla (platos, vasos, tazas), así como elementos de cerámica o porcelana.
  • Colillas de cigarros y sus cenizas.
  • Restos de chimeneas o estufas.
  • Material textil sanitario: pañales, compresas, tampones, bastoncillo de oídos, toallitas húmedas, hilo dental, etc.
  • Material de curas domésticas: vendas, gasas, algodón, tiritas, esparadrapos, etc.
  • Preservativos, cepillos de dientes, cuchillas de afeitar, y objetos similares.

Objetos voluminosos como muebles, enseres, maderas, chatarra, etc.

Los muebles o enseres voluminosos que, por su estado, ya no sean de utilidad se pueden gestionar de diversa forma, por ejemplo, a través de: puntos limpios, sistemas de recogida municipales en lugares y momentos específicos en la vía pública, o recogida por entidades de interés social para su reutilización. Las maderas se podrían asimilar a la recogida de muebles, y podrían tratarse también en los puntos limpios. Las chatarras procedentes de actividades domésticas se pueden gestionar, igualmente, a través de los puntos limpios.

Neumáticos.

Una vez que los neumáticos se convierten en residuo (cuando se procede a su sustitución por unos nuevos o bien porque el vehículo ha llegado al final de su vida útil) han de ser correctamente gestionados a través de su depósito en los puntos limpios, o directamente a través del canal de recogida específico que disponen los propios talleres de reparación.

Vehículos que llegan al final de su vida útil.

Cuando los vehículos llegan al final de su vida útil deben ser adecuadamente gestionados mediante su traslado a los oportunos Centros Autorizados de Tratamiento de Vehículos o CATV (desguaces). Los propios concesionarios, al adquirirse un vehículo nuevo, disponen del servicio de depósito de los vehículos fuera de uso para su posterior traslado al correspondiente centro para su tratamiento.

Escombros y residuos de construcción y demolición.

En el ámbito doméstico consisten, especialmente, en restos procedentes de pequeñas obras y reformas en los hogares, comercios y otras instalaciones equiparables. Son, por ejemplo, restos de azulejos, yesos, ladrillos, mezclados con cables, tuberías, tubos, maderas, plásticos, etc. La separación de estos residuos, del resto de residuos domésticos, es muy importante para su posterior traslado a los puntos limpios.

Residuos peligrosos.

A nivel doméstico pueden detectarse una serie de productos en cuya composición entran a formar parte sustancias consideradas como peligrosas, destacando: pinturas, barnices, adhesivos, productos de limpieza, insecticidas, pesticidas, cartuchos de impresoras, radiografías, material de fotografía, así como, aceites de automoción, baterías, pilas, fluorescentes, bombillas, los envases que contengan sustancias consideradas peligrosas, etc. Estos productos han de ser trasladados al oportuno punto limpio.

 

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Para ampliar la información sobre los residuos puede consultar, igualmente, la web del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, así como la de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible.

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