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¿Cómo minimizar la producción de residuos domésticos?

A través de las buenas prácticas y la prevención en la generación de residuos, se puede conseguir minimizar su producción.

La ciudadanía, las empresas, así como las administraciones públicas y la clase política, juegan un papel imprescindible en ofrecer soluciones a la generación de residuos aplicando las denominadas acciones que empiezan por “R”: la Reflexión en el consumo, la Reducción en la generación de residuos, la Reutilización de los productos y/o de los residuos, la Reparación de los productos, la Recuperación de los productos, el Reciclado de los residuos, el Rediseño de los productos y el Rechazo de productos considerados insostenibles.

La prevención en la generación de residuos trata de reducir la cantidad de los mismos (por ejemplo reutilizándolos o alargando la vida de los productos), así como de reducir los efectos negativos sobre el medioambiente y la salud. En todo caso, los residuos que no se puedan reducir y que, inevitablemente, haya que desechar se deberán depositar en el lugar adecuado para su correcto tratamiento.

Pautas para reducir los distintos tipos de residuos domésticos.

1) Biorresiduos. El consumo de productos alimenticios da como resultado inevitable la producción de biorresiduos (restos de comida, alimentos que caducan, comida que se estropea). Adoptar pautas correctas de consumo responsable de alimentos contribuye a reducir los residuos generados::

  • Hacer la compra de alimentos con cabeza, para evitar adquirir más productos de los que sean necesarios. Para ello, conviene elaborar listas de la compra, conservar adecuadamente los alimentos en el hogar (por ejemplo congelándolos), revisar las fechas de caducidad y consumo preferente de los alimentos, etc.
  • Aprovechar los restos de comida, siempre que sea posible, para evitar su desperdicio, tanto en el hogar, como en otros espacios como restaurantes, hospitales, centros educativos, etc.
  • Los comercios deben hacer una correcta gestión de los stocks que presentan.
  • Las cantidades sobrantes de alimentos que todavía pueden ser aprovechados y están en adecuadas condiciones de consumo, pueden ser derivadas a iniciativas sociales como, por ejemplo, los Bancos de Alimentos o comedores sociales.

También se producen biorresiduos derivados de la limpieza y mantenimiento de parques y zonas ajardinadas. Para evitar la excesiva producción de residuos que después haya que gestionar, se pueden emplear técnicas de planificación en jardinería como recurrir a plantas de crecimiento lento, utilizar vegetación que se sepa que producen menos residuos, etc.

2) Envases ligeros. La generación de este tipo de residuos se ha visto incrementada con los cambios en los hábitos de consumo con respecto a la utilización de envases pasando de los envases reutilizables a los desechables de muy corta vida útil. Para minimizar su impacto se pueden seguir algunas sencillas pautas:

  • Evitar adquirir productos que se comercialicen sobreenvasados. Son los casos en los que el producto venga envasado y a su vez todos los productos envasados se recubran con otro envase.
  • Apostar, en su caso, por los productos a granel y los que no dispongan de envases individuales.
  • Sustituir las dañinas bolsas de plástico de un solo uso por bolsas reutilizables, cestas, capazos y similares. Se debe hacer extensible a las bolsitas de plástico que sirven para pesar, por ejemplo, la fruta y que después se desechan.
  • Utilizar un carro para realizar las compras, evitando así tener que utilizar bolsas para el transporte.
  • Siempre que sea posible, evitar el uso de botellas de plástico para el agua y utilizar en su lugar las de otros materiales más duraderos como el vidrio. Se puede beber agua del grifo en lugar de adquirir agua embotellada.
  • Al comer fuera de casa o realizar fiestas se debe evitar la utilización de materiales de plástico (platos, cubiertos, etc.) de un solo uso, y optar por utensilios reutilizables.

3) Papel y cartón. Para minimizar la generación de residuos de papel y cartón se pueden adoptar una serie de pautas de conducta, entre las que se encuentran las siguientes:

  • Reducir la compra de libros en papel y optar por libros en formato electrónico, que suelen ser además más económicos.
  • Imprimir lo mínimo posible y, a la hora de hacerlo, configurar la impresora para consumir el mínimo papel, por ejemplo imprimiendo a doble cara o varias caras en una misma página.
  • En la medida de lo posible, compartir o reutilizar los libros de texto de los centros educativos.
  • Utilizar papel reciclado.
  • Utilizar el servicio de préstamo de las bibliotecas públicas.
  • Reutilizar, siempre que sea posible, el papel utilizado (por ejemplo, el caso del papel de envolver regalos).

4) Vidrio. Gran parte de la reducción del vidrio como residuo pasa por su reutilización. Los tarros se pueden aprovechar para la conservación de alimentos, y las botellas y frascos pueden servir, además, como base para elaborar manualidades, elementos decorativos, etc.

5) Aparatos eléctricos y electrónicos. La reducción de los residuos generados por este tipo de productos y aparatos pasa por el alargamiento de la vida útil de los mismos, así como por poner coto a la denominada obsolescencia programada (la vida útil de un determinado producto viene dada de antemano por parte de la entidad que lo fabrica). Dicha obsolescencia puede deberse a varias causas, entre las que destacan: el diseño que envejece de manera predeterminada, la inadecuada funcionalidad de elementos de los mismos, falta de recambios a determinada fecha, etc.

Para reducir los residuos generados por este tipo de residuos se debe valorar en primer lugar si el aparato todavía puede ser utilizado y, en este caso, optar por la reutilización del mismo a través de los canales de venta de segunda mano, o de su entrega a entidades sociales sin ánimo de lucro. Si el aparato ya no funciona de manera correcta, se puede intentar reparar, y si ya fuera inservible ha de trasladarse a un punto limpio.

6) Pilas y baterías. Para reducir la generación de residuos de este tipo se puede optar en primer lugar por aparatos que funcionen con corriente eléctrica en lugar de pilas siempre que sea posible, y preferentemente aparatos que utilicen energía solar para su funcionamiento. En caso de necesitar el uso de pilas y baterías, optar por aquellas recargables en lugar de las de un solo uso.

7) Textil y el calzado. Para reducir los residuos de textil y calzado que se puedan generar se debe:

  • Reflexionar antes de comprar para adquirir únicamente la ropa y el calzado que realmente se necesite.
  • A la hora de asistir a eventos como bodas, bautizos, y similares, se puede optar por el alquiler de trajes y vestidos para la ocasión, al tratarse de prendas que tendrán probablemente, poco uso posterior.
  • Valorar comprar artículos de segunda mano o reutilizar los procedentes de familiares, amistades u otras personas conocidas.
  • Los productos que se ponen de moda suelen quedar obsoletos en poco tiempo, por lo que conviene limitar su compra. En su lugar, se puede apostar por la ropa y el calzado duradero, que no pase de moda rápidamente.
  • Leer atenta y cuidadosamente la etiqueta de los tejidos. En ella se recogen, por ejemplo, la forma de lavar, planchar, secar o tender de estos productos para su adecuada conservación, lo que alargará su vida útil.
  • Cuando ya no se vaya a utilizar ropa o calzado que siga en buenas condiciones, valorar su reutilización por parte de otras personas regalándolos o vendiéndolos en establecimientos de segunda mano o a través de Internet, o bien donándolos a entidades benéficas.
  • Reutilizar las prendas textiles dándoles otro uso diferente, por ejemplo, como trapos de cocina o de limpieza.

8) Medicamentos usados. La reducción en la producción de residuos de medicamentos pasa, ineludiblemente, por el consumo responsable de los mismos. En concreto:

  • Moderar el consumo de medicamentos, utilizándolos solo bajo prescripción médica y evitando la automedicación.
  • Antes de adquirir nuevos medicamentos, verificar las existencias de los mismos en el botiquín de casa, comprobando previamente su fecha de caducidad.
  • Seguir las prescripciones establecidas en el prospecto de las medicinas.

9) Para los aceites usados. La reducción de los residuos de aceites de cocina pasa, entre otras cosas, por implementar una dieta más saludable en la que primen el consumo de alimentos frescos y de temporada en detrimento de alimentos procesados o comidas fritas.

 

Si necesita información en materia de consumo no dude en contactar con nosotros. Le recordamos que estamos a su disposición de forma gratuita y continuada a través del número de teléfono 900 21 50 80, del correo electrónico consumoresponde@juntadeandalucia.es, así como en nuestros perfiles de redes sociales o a través de esta misma página Web. Y si prefiere un servicio de atención presencial, puede acercarse a alguno de los Servicios Provinciales de Consumo, presentes en todas las capitales de provincia andaluzas.

Para ampliar la información sobre los residuos puede consultar, igualmente, la web del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, así como la de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible.

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