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Ámbitos de actuación de la economía y el consumo colaborativo

Las iniciativas que se desarrollan en torno al modelo de economía y consumo colaborativo se llevan a cabo en ámbitos de muy diversa índole.

La Fundación Pública Andaluza Andalucía Emprende ha publicado el estudio “La Economía Colaborativa como nuevo sector de oportunidad para el desarrollo económico y el emprendimiento en Andalucía”, donde se identifican una serie de ámbitos de actuación en los que se desarrollan las iniciativas de economía colaborativa. Entre ellos destacan:

  • Alimentación. Se desarrollan iniciativas como los huertos urbanos, las cooperativas agrícolas ecológicas en forma de autoproducción y la distribución de alimentos a través de grupos de consumo, así como el consumo compartido.
  • Transporte y movilidad. Como alternativa al transporte privado y personal se han puesto en marcha proyectos de movilidad sostenible, con distintas modalidades como las bicicletas de uso compartido, compartir vehículos, compartir desplazamientos e incluso compartir plazas de aparcamientos. Destacan como iniciativas:

El carpooling: práctica que consiste en compartir un vehículo con otras personas, tanto para trayectos puntuales, como para viajes periódicos. Se trata de una alternativa económica al transporte público y al privado. Esta práctica supone beneficios, tanto económicos (se reducen gastos de transporte), como ambientales (se reduce el tráfico, se reduce la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera, se reduce el consumo de combustible), como de otro tipo (se facilitan los desplazamientos, es más cómodo, permiten las relaciones entre personas).

El carsharing: práctica consistente en que una determinada persona alquila un vehículo por cortos periodos de tiempo (por ejemplo, durante una hora). Esto supone de manera clara una alternativa al coche privado y un complemento al transporte público. Esta estrategia, por lo tanto, supone una serie de beneficios, tanto económicos, como ambientales.

  • Turismo. Se desarrollan iniciativas que permiten  conocer determinados destinos turísticos compartiendo gastos con otras personas que desean conocer ese mismo destino.
  • Espacios. Se basa en compartir espacios no habitacionales (por ejemplo, lugares de trabajo).
  • Trabajos de cuidados. Se trata de actividades que se realizan en el ámbito doméstico como puede ser el cuidado de personas dependientes o enfermas, y otros trabajos de tipo doméstico.
  • Financiación. Se trata de iniciativas financieras como los modelos de crowdfunding,  micromecenazgo, financiación colectiva o sistema de cooperación que permite a la persona que proyecta una iniciativa reunir una determinada cantidad monetaria mediante pequeñas aportaciones de microprestamistas que apoyan su proyecto.

Se trata, pues, de una iniciativa que permite a cualquier persona emprendedora de algún proyecto (sea una empresa, sea persona particular) reunir una cierta cantidad de dinero (normalmente no muy elevada) entre una colectividad de personas que apoyan dicho proyecto. Las personas que aportan dinero o colaboradoras recibirán contraprestación no económica, como pudiera ser la adquisición de productos o servicios a precios inferiores antes de su lanzamiento al mercado.

  • Vivienda o alojamiento. Las iniciativas van desde cooperativas de vivienda, hasta plataformas digitales que facilitan el intercambio de casas. Las personas ofertan sus viviendas y la plataforma difunde la información de las mismas, facilita el encuentro entre las personas que ofrecen la vivienda y las que la demandan y gestiona los cobros y los pagos. Asimismo, se pueden encontrar plataformas o aplicaciones móviles que ayudan a las personas que deseen compartir piso. Otra iniciativa consiste en el intercambio de habitaciones en viviendas en las que las personas previamente no se conocen (couchsurfing).

Las ventajas más destacadas de este tipo de arrendamientos son: suele ser más económico que los alojamientos tradicionales; la plataforma web en la que se basan suele ser bastante cómoda de utilizar; y permite el conocimiento, no sólo de nuevos destinos, sino también  de personas nuevas.

  • Bancos de tiempo. Son sistemas que permiten el intercambio de servicios por tiempo. Se podría definir como un sistema de intercambio de servicios por servicios o “favores por favores”. La persona participante va acumulando horas para recibir un determinado servicio de una tercera persona con la que anteriormente no ha tenido relación, no teniendo que coincidir estos servicios en el tiempo.

Por ejemplo: una primera persona recibe en alguna ocasión un cierto servicio (como pueda ser alguna tarea doméstica) por parte de una segunda persona, a cambio ésta recibe otro determinado servicio de una tercera persona; asimismo, la primera persona desempeña a una persona distinta otro servicio, y así sucesivamente.

Con estos bancos de tiempo se intensifican las relaciones  personales, comunitarias y solidarias, se potencian las economías locales y el sentido de comunidad.

  • Los grupos de consumo y las cooperativas de consumo. En las cooperativas de consumo la persona consumidora se integra en el proyecto como persona socia consumidora, y por lo tanto le será aplicable la normativa en materia de consumo. Estas cooperativas, de manera general, promocionan un consumo responsable y respetuoso con el medio ambiente, y suelen destinar la mayor parte de los excedentes a la reinversión y a fondos para la consolidación de la cooperativa. Además, están comprometidas con el entorno, tanto a nivel de medio ambiente, como laboral, ya que crean puestos de trabajo estable en el entorno más cercano. Son solidarias, ya que suelen participar en proyectos de ayuda a los países en vías de desarrollo o a los grupos más desfavorecidos de su entorno más cercano, vendiendo algunas de ellas productos del comercio justo en sus establecimientos.

 

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