Hasta ahora, una empresa medía su competitividad mediante conceptos como la calidad del producto, el servicio que ofrece a sus clientes, la fijación de buenos precios o la satisfacción del servicio postventa.
Sin embargo las cosas han cambiado y ahora los consumidores relatan a través de Internet y de las redes sociales las relaciones que han tenido con determinadas empresas o productos.
Por este motivo, la aplicación de prácticas innovadoras que tengan en cuenta la satisfacción de la persona consumidora supone un factor clave para la competitividad empresarial.
Así, identificar cuáles pueden ser las necesidades de los consumidores, sus expectativas, y lo que esperan de un producto o servicio; tener en cuenta sus opiniones sobre una marca, lo que les gusta de ella y lo que no; o conseguir su participación e implicación en la mejora de los servicios y productos que se ofrecen son algunas de las actuaciones que pueden contribuir a mejorar la relación de confianza entre empresas y consumidores.
Además, la promoción y puesta en común de estas prácticas innovadoras en consumo puede ayudar a la modernización y mejora competitiva del tejido empresarial andaluz. Por este motivo, desde Consumo Responde animamos a las empresas andaluzas a compartir sus conocimientos, experiencias e información sobre las prácticas innovadoras que desarrollen en relación con las personas consumidoras.
Este espacio público pretende, por un lado, promover y fomentar la innovación en consumo en Andalucía, y por otro, reconocer la labor de aquellas empresas que apuestan por prácticas que sitúan los intereses y derechos de los consumidores como elemento de valor añadido en la mejora de la calidad del servicio que prestan, y no únicamente como cumplimiento de la normativa vigente.
Algunos de los conceptos que debes tener en cuenta como empresa son: