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Consumo Responde aconseja calcular el precio total, duración, entregas y no dejarse llevar por la publicidad de los coleccionables

Septiembre, tras el fin de las vacaciones y la vuelta al cole, trae consigo numerosas colecciones por entregas que resultan atractivas por su precio de lanzamiento, presentación vistosa o por los anuncios continuados en los medios
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Con el fin de las vacaciones de verano y con la vuelta al cole, septiembre es un mes en el que tradicionalmente prolifera, en quioscos, papelerías y tiendas de revistas-prensa sobre todo, la venta de colecciones por entregas, dirigidas tanto al público adulto, como juvenil e infantil. Comúnmente, estas colecciones suponen un reclamo vistoso y atractivo para las personas consumidoras y usuarias, en especial a través de precios ‘populares’ o económicos en su primera o primeras entregas.

Estas colecciones abarcan toda una variedad de artículos, desde maquetas, figuras, fascículos, películas, recetas de cocina, minerales, ciencia, cómics y un largo etcétera. Un reclamo que no sólo es físico, esto es, en el establecimiento en cuestión, sino que en su lanzamiento está respaldado por una publicidad difundida a través de los medios de comunicación.

Desde la Dirección General de Consumo de la Consejería de Salud y Familias se quiere incidir, y muy especialmente cuando los destinatarios de estas colecciones son niños y niñas, en que deben tenerse en cuenta aspectos esenciales a la hora de lanzarse a adquirir dicha colección.

Ante todo, debe valorarse el interés o utilidad real que pueda tener el artículo a la venta, y desde Consumo se recuerda que, por normativa, toda colección debe exponer con claridad la duración de la misma, el número de entregas y el precio de todas las entregas. Una información que resulta clave a la hora de decidir, ya que permite determinar si merece o no la pena pagar todo ese montante acumulado, así como compararlo con productos similares en el mercado.

Otra recomendación importante es no dejarse embaucar por la publicidad, a través de promociones y anuncios que magnifican la colección difundidos en los medios, o la forma de presentación de los artículos (embalajes, grandes cartones, fotografías, etc.), que buscan precisamente atraer mediante ‘ganchos’ a la audiencia. Debe examinarse igualmente la calidad de los productos y prestar especial atención al etiquetado, teniendo en cuenta que se aplica el régimen de garantías legales.

Desde Consumo Responde siempre se aconseja conservar toda la documentación que lleva aparejada la colección (facturas, comprobantes de adquisición, condiciones de la colección), que resultará esencial en el caso de presentar una reclamación. En el supuesto de que la colección obligue a cualquier tipo de suscripción, la persona consumidora y/o usuaria debe informarse detalladamente de las formas y medios de pago, del envío y los costes que éste pudiera generar.

No debe olvidarse que siempre cabrá la posibilidad de presentar la hoja de quejas y reclamaciones si surgiera alguna incidencia, como por ejemplo que se interrumpan las entregas de la colección antes de que la misma finalice, o que el producto presente problemas de calidad, como algún defecto.

Consumo Responde

Ante cualquier duda o consulta en materia de consumo, la ciudadanía puede contactar con Consumo Responde, un servicio gratuito de información y asesoramiento a las personas consumidoras y usuarias, impulsado por la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía. Se trata de un servicio multicanal, al que se puede acceder de forma continuada a través del número de teléfono 900 21 50 80, de la página www.consumoresponde.es, del correo consumoresponde@juntadeandalucia.es; y de los perfiles de Twitter (@consumoresponde) y Facebook (www.facebook.com/consumoresponde).

También se puede recibir asesoramiento en los Servicios Provinciales de Consumo de las delegaciones territoriales de Salud y Familias presentes en todas las capitales de provincia, así como en las Oficinas Municipales de Información al Consumidor (OMIC), y en las organizaciones de personas consumidoras y usuarias.

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